EL BODY POSITIVE

Se trata de un movimiento social que crece y busca visibilizar todo tipo de cuerpos.
Propone nuevos cánones de belleza y la idea de abandonar un solo estereotipo corporal para hombres y mujeres.

Espaldas anchas, abdominales marcados y pectorales hinchados. Piernas largas, tonificadas y depiladas. El cliché de belleza y de un cuerpo saludable para hombres y mujeres, respectivamente. Algo que varios logran en base a una dieta, en muchos casos sacrificada, y rutinas de ejercicios. 

Pero no todas las personas tienen el tiempo, la perseverancia o la posibilidad de lograr esto. Muchos lo intentan y no lo consiguen. Otros cuentan con alguna imposibilidad fisiológica que se los impide. Pero existen aquellos que directamente no tienen interés. Entienden que un físico de esas características no los representa o que se sienten cómodos y satisfechos con sus características.

Recientemente nació un movimiento que se hizo muy fuerte, especialmente a través del empuje que recibió en las redes sociales. Se trata del body positive, y consiste en aceptar el cuerpo más allá del estándar hegemónico de belleza, un escape al tradicional 90-60-90.

Pretende que hombres y mujeres de todas las edades logren amarse y aceptarse, algo que no suele ser tarea fácil. Y todo a raíz de los inputs exteriores que hacen creer que hay un solo cuerpo ideal y una sola manera de envejecer de manera saludable. Esto provoca pensamientos negativos y de autoestima en quienes no pueden alcanzar ese estándar impuesto por la industria de la belleza, de la moda y los medios de comunicación. 

El origen

El concepto se masificó recientemente, pero se gestó años atrás de la mano de las feministas estadounidenses Elizabeth Scot y Connie Sobczak, quienes dictan charlas sobre el tema y hace algunos años fundaron la revista Belleza XL, donde empezaron a aparecer las primeras modelos llamadas curvies, abanderadas del movimiento.

Gracias a ellas se han ido promoviendo los mensajes de aceptación, diversidad, inclusión y amor a cualquier cuerpo. Varios íconos de la cultura pop participaron en las sucesivas ediciones de la revista, como las cantantes Demi Lovato y Lady Gaga.

El movimiento cobró tal fuerza que lograron que varios concursos de moda y belleza en el mundo incorporaran modelos fuera del estándar 90-60-90. Varios exponentes lograron captar la atención en pasarelas, la industria alimenticia comenzó a apelar a ellos para promocionar sus marcas y, además, el mundo de la moda y la publicidad los viene incorporando cada vez más. 

 

El body positive logró poner sobre la mesa la existencia de desórdenes y patologías alimenticias que provocan obesidad o una delgadez extrema, y captó la atención de actores y actrices, que se animaron en las redes sociales a hablar del tema.  

 

No es fácil promover un escape a los cánones tradicionales cuando en las redes sociales se está sometido constantemente a mensajes que señalan lo contrario. De todos modos, los impulsores del body positive vienen remando con su iniciativa para que, entre otras cosas, la salud se posicione por encima de la estética. 

Además, divulgan la necesidad de abandonar determinado tipo de comentarios que pueden ser nocivos para los receptores. En ese sentido, claman por dejar de lado frases como "Qué linda estás. ¿Bajaste de peso?" o "perdiste peso, te ves muy bien", o similares. Si bien pueden parecer una alabanza se está fomentando un estereotipo físico o profundizando inseguridades de la otra persona, señalan desde el movimiento.

Connie Sobczak, fundadora e ícono del body positive, busca reforzar este tipo de camino a través de sus charlas y seminarios en centros educativos. Ya estuvo en 26 países y en las universidades más prestigiosas del planeta, según relata en su portal web.  

“Desde esos primeros días, mi trabajo ha ayudado a 1,1 millones de personas a terminar con las consecuencias dañinas de la imagen corporal negativa al abrirlos a tener una relación más amorosa y pacífica con sus cuerpos”, detalla. 

Los tips 

¿Cómo bajar a tierra los conceptos detrás del movimiento en el día a día? Con algunas conductas sencillas. Por ejemplo, evitar comparaciones con otras personas. No todos tienen el mismo cuerpo, la misma respuesta a la alimentación o a la actividad física.

Desterrar el hábito de hacer zoom en las fotografías para observar las imperfecciones o los rasgos que no agradan o con los que no se está conforme.  

También saber admirar la belleza propia, arreglarse para generar una reacción positiva en uno mismo sin importar si provoca aceptación o resistencia en extraños.

Además, tener prudencia en los mensajes que se consumen a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Es relevante ser consciente que pulula información que puede resultar tóxica para la autoestima ya que, por lo general, las publicaciones refuerzan ideales de un cuerpo perfecto que muchos buscan y pocos logran conseguir.   

Advertencias

Más allá de que la propuesta tiene cada vez más adherentes, también hay quienes advierten que su objetivo puede no ser del todo positivo.

Por ejemplo, Azahara Nieto, una popular nutricionista española especializada en trastornos de la conducta alimenticia, sostuvo en una entrevista en el diario El País de Madrid que el body positive sigue dando un papel protagonista a la belleza. “Seguir centrados en nuestro cuerpo, desde una mirada positiva y autocompasiva, hace que sigamos dedicando mucho tiempo al mismo, dándole un papel protagonista en nuestra valía. Seguimos más enfocadas en la estética, en cómo lucimos, que en nuestra salud”, indicó. 

El body neutrality 

A partir del body positive nacieron otros conceptos y propuestas. Es el caso del body neutrality, que busca dar visibilidad a los cuerpos reales sin necesidad de alabar el cuerpo o estigmatizarlo, simplemente tratándolo como algo neutro. 

Promueve la aceptación del cuerpo cuerpo tal y como es, sin obligar a amarlo completamente a todas horas ni a castigarlo por no cumplir las expectativas propias o ajenas.

La entrenadora personal norteamericana Anne Poirier empezó a utilizarlo en sus programas y en sus publicaciones en las redes sociales, reivindicando el hecho de que hombres y mujeres nunca estarán 100% satisfechos con sus apariencias. Lo mismo ocurre con otros exponentes de la alimentación y el ejercicio en varios países del mundo.   

La palabra clave es aceptación. No resignación. Y la tendencia crece en la medida que se logra posicionar la idea de que la salud física y psicológica está por encima de un estándar de belleza.